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Devolviendo bien por mal




Devolviendo bien por mal

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44)

Sara era una cristiana maravillosa que tuvo una relación profunda con el Señor.

Pero su hermano George era la oveja negra de la familia. Su vida egoísta era la antítesis de la generosa conducta de su hermana. George tenía un problema severo de alcoholismo.

Tras largos años de abuso, su cuerpo comenzó a rebelarse a causa del consumo continuo y sus riñones empezaron a fallar. Los doctores le dijeron a Sara que sin un trasplante de riñón George moriría pronto y que por su prolongado historial de abuso de alcohol no calificaría para estar en lista de espera.

Ella preguntó a los médicos si podía donar uno de sus riñones a su hermano.

Estos respondieron: “Si tu tipo de sangre es compatible puedes hacerlo. Pero esta es una operación costosa y cuestionamos si es prudente poner tu vida en riesgo por una persona con hábitos tan autodestructivos.” Resultó que los tipos de sangre eran compatibles, pero George no tenía seguro, así que Sara hipotecó rápidamente su casa y prometió pagar el resto.

Con cierta insistencia, pudo finalmente convencer al hospital de efectuar la operación. El trasplante fue exitoso para George, pero Sara sufrió algunas complicaciones trágicas. Una severa reacción alérgica a la anestesia la paralizó de la cintura hacia abajo después de la cirugía. Sara pudo tomar con valentía la trágica noticia cuando le dijeron que su hermano se recuperaba muy bien.

Ella dijo, “Si puedo comprar algunos años más de vida a mi hermano para que encuentre al Salvador, habrá valido la pena, aunque yo no pueda volver a caminar.”

¿Cómo crees que Sara se sintió cuando su hermano no fue nunca a agradecerle su costoso sacrificio?

¿Y cómo crees que se sintió Sara al enterarse de que lo primero que hizo su hermano al salir del hospital fue irse a celebrar a una barra?

Si eso te indigna, reflexiona en esto: ¿Cómo piensas tú que Jesús se siente cuando un cristiano profeso se aleja de Su presencia luego de recibir misericordia y vida y regresa a lo mismo que tanto sufrimiento le costó a Él para salvarlo?

Cuando vemos y entendemos algo sobre lo que nuestros pecados le costaron a Cristo, nunca más desearemos abrazar al monstruo que destrozó a nuestro Señor.

Devolver mal por bien es diabólico. Devolver bien por bien es humano. Pero devolver bien por mal eso es divino.

Mientras el mundo siga aplicando el ojo por ojo y diente por diente, seguirá sumido en la misma muerte que esto sigue produciendo, por eso se necesita romper con estos modelos de vida y entrar en la dinámica del perdón, la reconciliación y la gracia.

Es tiempo de dejar atrás la amargura que nos produce la falta de perdón y los deseos de venganza. La nueva naturaleza del creyente nos permite hacer lo que antes no podíamos hacer: Devolver bien por mal. ¡Qué tremendo desafío!


Pastor Harold Caicedo