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Que tu si sea si

Updated: Apr 30


“pero sea vuestro hablar: Si, si: no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (Mateo 5:37) Nadie compraría una botella de agua mineral que diga: 98% agua mineral pura, 2% agua de cloaca. Nadie se levanta por la mañana, prepara una taza de café, le echa una gota de veneno y se lo toma. Ningún hombre o mujer desearía tener un cónyuge que tan solo le prometa un 90% de fidelidad. Ningún empleador contrataría a una persona que tan solo desee comprometerse a trabajar bien en un 80% de su tiempo de labor. Ningún padre desearía tener hijos que le dijeron que tan solo se van a portar bien un 75% de su tiempo. En realidad todos los seres humanos deseamos que los demás tengan compromisos serios de fidelidad, responsabilidad, entrega y lealtad y su palabra tenga valor. Pero muchas personas permiten gotas de veneno en sus mentes y en sus corazones y esta pequeña dosis diaria viene finalmente a destruir la vida del creyente y su relación con Dios. La leucemia, esta terrible enfermedad, comienza tan solo con un cambio genético en una sola célula blanca en la sangre de la médula, pero al final destruye todo el cuerpo. Así es el pecado. Decimos que un poquito es aceptable. Una pequeña mentira. Un poco de malos pensamientos. Un poco de envidia (envidia sana) Un rencor no sanado y aparentemente olvidado. Hijos y padres que dejan de hablarse por tiempos. Hermanos que nunca vuelven a tratarse por peleas entre ellos. Es increíble como en ocasiones nos permitimos vivir con cierto margen de no compromiso o creemos que está bien un poco de pecado, al cabo nadie es perfecto. Por esta razón justificamos nuestras malas acciones en lugar de buscar la figura de Cristo como ejemplo a seguir. Mentiras piadosas, verdades a medias, tratos superficiales, falta de compromiso, traiciones, irrespetos y muchas otras cosas que se viven a diario en las relaciones entre los seres humanos. Pero este mundo está cansado de todo eso. Se necesitan personas dignas de confianza, que tengan palabra y la respalden con su testimonio, que no tengan dobles vidas o permitan que pequeñas grietas terminen por derrumbar lo que construyeron con tanto esfuerzo. Por eso, El Señor te llama hoy a ser una persona de compromiso, respeto, fidelidad y entrega y que tu palabra sea un tesoro respaldado por el testimonio de vida firme. A propósito: ¿Me dijiste que si?

Bendiciones:

Pastor Harold Caicedo

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